Estos locales, mal vistos en el sexenio pasado, alivian la tendencia decreciente en la capacidad instalada del sector público, de acuerdo con investigadores.
Los consultorios adyacentes a farmacias (CAF) se perfilan hoy como una solución para que México pueda revertir el rezago de atención médica a las personas que carecen de seguridad social.
“El objetivo de los consultorios adyacentes a farmacias es vender medicamentos, no es resolver un problema de salud”, dijo el entonces subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, el 16 de agosto de 2022. Sin embargo, en su edición más reciente, la revista Salud Pública de México publicó un artículo en el que investigadores plantean la idea de incorporarlos a la red de servicios públicos del Gobierno federal.
Firmado por cinco investigadores, entre ellos Humberto Álvarez Sáyago, integrante de la Coordinación de Unidades de Primer Nivel del Instituto Mexicano del Seguro Social para el Bienestar (IMSS-Bienestar), el documento reconoce que “la evidencia empírica revela una tendencia decreciente en la capacidad instalada del sector público, en contraste con el crecimiento sostenido de los CAF”.
“La inclusión de los CAF como parte de la red de atención ambulatoria para la atención de personas sin seguridad social representa una alternativa viable para responder al debilitamiento de la atención ambulatoria pública en el primer nivel”, sostiene el artículo elaborado por personal del Instituto Nacional de Salud Pública, un organismo desconcentrado de la Secretaría de Salud federal.
Después de entrevistar a funcionarios públicos y usuarios de los consultorios adyacentes a farmacias, los investigadores concluyen que “socialmente, los usuarios no sólo valoran de manera positiva los servicios recibidos en los CAF, sino que también expresan apoyo a su incorporación al sistema público, pues reconocen beneficios concretos como el acceso oportuno”.
La inclusión de los CAF como parte de la red de atención ambulatoria para la atención de personas sin seguridad social representa una alternativa viable para responder al debilitamiento de la atención ambulatoria pública en el primer nivelExtracto del artículo publicado en la revista Salud Pública de México.
Representantes de la industria farmacéutica y expertos en políticas públicas de salud consultados por El Sol de México coinciden en que, en los hechos, este modelo de atención médica está resolviendo un problema de salud, como es brindar atención a aquellas personas que no tienen IMSS o ISSSTE e, incluso, dar consulta a quienes, aun teniendo seguridad social, prefieren los servicios de las farmacias.
“La pregunta no es si los CAF pueden incorporarse al sistema de salud pública, porque en los hechos ya lo están haciendo”, señaló Pablo Kuri Morales, exsubsecretario de Salud y experto en Salud Pública.
“Lo que es una realidad es que hoy por hoy estos consultorios, que han ido creciendo a lo largo del tiempo de manera importante, son una alternativa real para el primer nivel de atención en el país”, destacó.
Los dueños de las farmacias y de los consultorios están dispuestos a dar el paso. Antonio Pascual Feria, presidente de la Asociación Nacional de Farmacias de México (Anafarmex), dijo a este diario que el sector privado está consciente de la responsabilidad que implica la salud pública y se dice dispuesto a analizar el esquema de colaboración.
La pregunta no es si los CAF pueden incorporarse al sistema de salud pública, porque en los hechos ya lo están haciendoPablo Kuri Morales, exsubsecretario de Salud
“Siempre que se trate de sumar esfuerzos, el sector privado tendrá disponibilidad. Claro, tendrían que analizarse bien las corresponsabilidades, pero tanto los médicos, los hospitales, y los consultorios adyacentes a farmacias están abiertos a dialogar con las autoridades de salud”, añadió.
En cada esquina
Los consultorios adyacentes a farmacias surgieron en México en 1997, como una respuesta a dos problemas crónicos: la falta de atención que padecen millones de mexicanos que no cuentan con seguridad social y la saturación de los servicios públicos, donde las esperas son largas, el trato suele ser hostil y la falta de medicamentos es recurrente.
Este modelo de negocio ha tenido un notable incremento al pasar de 13 mil consultorios en 2013 a 20 mil en 2025, los cuales tienen presencia en todo el territorio nacional. Tienen capacidad instalada para atención ambulatoria y se han convertido en uno de los proveedores de salud más importantes en México.
En 2022, por ejemplo, 17.7% de las personas que tuvieron una necesidad de salud acudieron a estos consultorios. Según datos de la Anafarmex, los CAF otorgan un promedio de 12 millones de consultas mensuales, lo que representa casi un tercio de los 39.1 millones que ofrecen los servicios estatales de salud.
Tendrían que analizarse bien las corresponsabilidades, pero tanto los médicos, los hospitales, y los consultorios adyacentes a farmacias están abiertos a dialogar con las autoridades de saludAntonio Pascual Feria, presidente de la Asociación Nacional de Farmacias de México (Anafarmex)
Los CAF ofrecen principalmente consultas médicas para afecciones de baja complejidad, las cuales son los principales motivos de consulta que saturan la los servicios públicos (infecciones respiratorias, gastrointestinales y de vías urinarias), además procedimientos menores, estudios diagnósticos, surtimiento de recetas y seguimiento de enfermedades crónicas.
Alianza con IMSS-Bienestar
“Para alcanzar la cobertura universal en salud en México podría considerarse la inclusión de otros proveedores de atención, entre ellos los CAF, los cuales, con una adecuada regulación y capacitación continua del personal médico, podrían apoyar al sistema de salud en la ampliación de la atención ambulatoria”, refiere el estudio del INSP, el cual se basó en encuestas a servidores públicos, sondeos con usuarios y en análisis de marcos normativos.
La propuesta de inclusión de los consultorios adyacentes a farmacias como parte de la red de servicios ambulatorios para la atención de la población sin seguridad social consiste en delegarles la provisión de servicios ambulatorios de baja complejidad. “Los servicios estatales de salud y de IMSS-Bienestar comprarían estos servicios para la población sin seguridad social, bajo convenios y protocolos de atención previamente establecidos”, sugiere el documento.
A diferencia de lo que en su momento comentó López-Gatell, en el sentido de que los CAF operan bajo precarias condiciones laborales y de infraestructura, Pablo Kuri recordó que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ya se ha puesto en contacto con los consultorios y descubrió que casi 100% de ellos cumplían con las normas de operación.
“Sin duda, el primer nivel de atención se vería desahogado. Y eso lo comprobamos durante la pandemia de Covid-19, cuando millones de derechohabientes de alguna institución pública fueron a los consultores adyacentes a farmacia a atenderse”, recordó.
Respecto a las sospechas de que los CAF tienen la consigna de recetar más medicamentos de los necesarios, Antonio Pascual explicó que las normas internas se han ido actualizando y hoy en día los médicos tienen la obligación de explicar a los pacientes la pertinencia de los medicamentos, además de que los clientes tienen la liberta de surtir sus recetas en la farmacia de su preferencia.
El estudio, titulado “Factibilidad de inclusión de consultorios adyacentes a farmacias privadas en la red de servicios públicos”, recuerda que entre 2017 y 2022 se observó una disminución significativa en la tasa de consultorios de atención ambulatoria en el sector público, que pasó de 8.6 a 5.8 locales por cada 10 mil habitantes en el ámbito estatal y de 7.7 a 6.0 a nivel federal.
En contraste, se observó un incremento en los CAF en los estados (3.5 a 4.2 por cada 10 mil habitantes) y a nivel nacional (1.7 a 2.7 por cada 10 mil mexicanos) en el periodo mencionado.
El estudio concluye que, en el ámbito legal, existen marcos normativos que no prohíben la inclusión del sector privado para la prestación de servicios. “La inclusión de los CAF no implica sustituir ni debilitar lo público, sino ampliar las capacidades del sistema de salud”, expone.


