La tormenta tropical Dexter surge en el Atlántico estadounidense

La temporada del Pacífico acumula ya nueve ciclones, de los que el más fuerte ha sido el huracán Erick, que tocó tierra en el sur de México como categoría 3 el 19 de junio.

 La tormenta tropical Dexter surgió este lunes en el Atlántico estadounidense, al este de Carolina del Norte y al norte de Bermuda, aunque no se prevé que toque tierra en Estados Unidos, avisó el Centro Nacional de Huracanes (NHC, en inglés).

El ciclón, el cuarto de la actual temporada del Atlántico, estaba a 255 millas o 415 kilómetros al noroeste de Bermuda en el último reporte del NHC, que prevé que va a “moverse de la costa de los Estados Unidos y permanecer al norte de Bermuda”.

El fenómeno presenta vientos máximos sostenidos de 45 millas por hora o 75 kilómetros por hora mientras se mueve hacia el este-noreste a cerca de 12 millas por hora o 19 kilómetros por hora, detalló el informe.

Asimismo, agregó, los vientos con fuerza de tormenta tropical se extienden desde el centro del ciclón hacia fuera hasta un radio de 115 millas o 185 kilómetros.

“Se pronostica algún fortalecimiento ligero durante los próximos dos días. Es probable que Dexter se vuelva postropical para el miércoles”, indicó el reporte.

Dexter surge casi un mes después de Chantal, que fue la primera tormenta tropical de la temporada del Atlántico que tocó tierra en Estados Unidos, donde dejó al menos dos muertos en Carolina del Norte la primera semana de julio.

La temporada de ciclones del Atlántico, que va del 1 de junio al 30 de noviembre, tendrá este año hasta 10 huracanes y 19 tormentas con nombre, por encima del promedio histórico, según pronosticó en mayo la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés) de Estados Unidos.

En tanto, la temporada del Pacífico acumula ya nueve ciclones, de los que el más fuerte ha sido el huracán Erick, que tocó tierra en el sur de México como categoría 3 el 19 de junio, cuando causó la muerte de un bebé, daños materiales e inundaciones.

EFE

 

Por eso la pregunta ya no es por qué se fue Yunes.La pregunta es: ¿qué sabe… o hacia dónde se está moviendo?

Por eso la pregunta ya no es por qué se fue Yunes.
La pregunta es: ¿qué sabe… o hacia dónde se está moviendo?

Sin Mordaza| Viridiana

De por sí el PRI estaba en coma… y ahora le están firmando el acta de defunción|

La renuncia de Héctor Yunes Landa al Partido Revolucionario Institucional no solo confirma el deterioro del tricolor; lo exhibe sin anestesia. Ya no hay narrativa que lo sostenga, ni disciplina que lo salve, ni liderazgo que lo rescate.

Y en política, cuando un partido pierde el control de sí mismo… empieza a perder a los suyos.

Por eso la pregunta ya no es por qué se fue Yunes.
La pregunta es: ¿qué sabe… o hacia dónde se está moviendo?

Porque en Veracruz las renuncias de este calibre no son impulsivas, son quirúrgicas. Y menos cuando vienen de alguien que entiende el poder, los tiempos y —sobre todo— los reacomodos.

No es ningún secreto la cercanía y el respeto político que ha mostrado hacia Javier Herrera Borunda, quien comienza a dibujar su ruta rumbo a la gubernatura bajo las siglas del Partido Verde Ecologista de México. Tampoco es menor el peso histórico de la relación con Fidel Herrera Beltrán, un actor que, guste o no, dejó escuela y estructura.

Ahí no hay coincidencias… hay historia.

Y si algo sabe hacer la vieja guardia, es leer el momento exacto en el que hay que moverse antes de que el edificio termine de colapsar.

Porque mientras el PRI se consume bajo la dirigencia de Alejandro Moreno —más ocupado en resistir que en reconstruir— otros espacios empiezan a abrirse con mayor pragmatismo que ideología.

Y ahí es donde la política real entra en juego.

¿Veremos a Yunes cerca de ese nuevo proyecto?
Aún es pronto para afirmarlo… pero sería ingenuo descartarlo.

Porque aquí no se trata de lealtades eternas.
Se trata de sobrevivencia política.

Y en esa lógica, los que saben jugar… ya no están esperando turno en un partido que dejó de competir y empezó a resistir.

El PRI no solo está perdiendo militantes.
Está perdiendo piezas que saben cómo se gana.

Y eso, más que una crisis, es el principio del final.

Los comentarios vertidos en esta columna son a título personal. No apto para pieles delgadas.

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