Por Patricia Barradas
Xalapa, Ver.- Luego de casi ocho años y medio de litigio y sin recibir el pago de la renta de su propiedad, las hermanas Yolanda y Margarita Roa recuperaron este viernes el inmueble ubicado en la calle J. J. Herrera en el centro de Xalapa, tras cumplirse una orden de desalojo contra el establecimiento «Café del Lago”.
Margarita Roa explicó que la propiedad fue heredada de su madre, quién la adquirió con el trabajo de toda su vida, posteriormente decidieron rentarla a Miguel Enrique Ortiz Chalita para instalar un negocio.
Recordó que el acuerdo comenzó con una renta mensual de 8 mil pesos, incluso otorgaron tres meses de gracia para facilitar la instalación del establecimiento y con el paso del tiempo, fueron flexibles con los pagos, nunca exigieron recargos ni intereses.
El conflicto inició cuando las propietarias decidieron solicitar la devolución del inmueble debido a que habían encontrado a una persona interesada en comprarlo, a decir de Margarita, el arrendatario aceptó inicialmente la petición y solicitó un mes adicional para desalojar, plazo que le fue concedido.
Sin embargo, posteriormente comenzó un proceso legal y las hermanas dejaron de recibir el pago de la renta, Margarita señaló que el monto mensual ya había aumentado hasta alrededor de 13 o 14 mil pesos, precisó que las cantidades exactas constan en los expedientes judiciales.
La entrevistada, acusó que durante el periodo que rentaron en el inmueble se habrían presentado diversas irregularidades, entre ellas mencionó que el negocio que actualmente era un café, habría cambiado su giro hasta funcionar como una especie de cantina además de un presunto subarrendamiento.
Otro de los señalamientos fue que el inmueble está catalogado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia como una construcción con valor arquitectónico, aseguró que no debieron realizarse modificaciones estructurales, refirió que se habrían efectuado trabajos que afectaron muros del inmueble.
El proceso jurídico se extendió durante años y de acuerdo con Margarita Roa, el ocupante recurrió a diversos recursos legales y llegó a cambiar hasta en siete ocasiones de representación jurídica.
Después de varios años de litigios, este viernes se concretó el desalojo y las hermanas volvieron a tomar posesión de su propiedad.
Margarita destacó la actuación del juez Leopoldo Tós Capistrán y del equipo jurídico que actualmente las representa, al considerar que el procedimiento se llevó conforme a derecho.
Para las propietarias, el conflicto representó un fuerte impacto económico y personal, ya que ambas son adultas mayores y Yolanda de casi 84 años quien utiliza un marcapasos, enfrentó una grave complicación de salud durante estos años.
Aseguró que la falta de ingresos provenientes del inmueble las obligó incluso a recurrir a préstamos y endeudamientos para cubrir gastos relacionados con la atención médica.
“Vale la pena que se publique, no todo es malo, no todo está podrido”, expresó agradeciendo la actuación del juez que llevó el proceso.
Finalmente, tras recuperar la propiedad, Margarita consideró que el desenlace demuestra que existen autoridades judiciales que pueden atender los casos de personas en situación vulnerable.


